Cómo el jiu-jitsu se convirtió en un arte brasileño
De Belém al mundo: la llegada de Mitsuyo Maeda, la familia Gracie y la explosión del deporte.
El jiu-jitsu llegó a Brasil con el japonés Mitsuyo Maeda, que se estableció en Belém, en Pará, a comienzos del siglo XX. Fue allí donde le enseñó a Carlos Gracie.
La adaptación brasileña
Carlos y sus hermanos, en especial Hélio Gracie, adaptaron el arte para priorizar la palanca y la técnica sobre la fuerza. El juego de suelo y la guardia se convirtieron en la identidad del estilo brasileño.
De Río al mundo
Desde Río de Janeiro, el jiu-jitsu se extendió por academias de todo el país. En los años 90, el UFC mostró la eficacia del arte al mundo entero, y comenzó la explosión.
Hoy el deporte se practica en prácticamente todos los continentes, pero el acento sigue siendo brasileño: oss, raspagem (barrida), passagem (pase) y armlock se escuchan en cualquier tatami.
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